Envejecimiento. Esta es una de las palabras que más rechazo produce cuando se trata de la belleza corporal. Una amplia gama de cosméticos y de tratamientos faciales y corporales se unen para combatir esta realidad y en muchas ocasiones lo consiguen. Sin embargo, no estaría de más conocer cómo afecta exactamente el paso del tiempo a la piel del rostro y del cuerpo para perder el miedo a este envejecimiento.
En primer lugar hay que tener en cuenta que las arrugas o las manchas faciales no son el único signo de la edad que puede presentarse en el rostro. También la piel del cuello presenta algunas de las señales más reveladoras del paso del tiempo y para contrarrestar esto hace falta proteger esta zona del sol de la misma manera que se protegen otras como la cara o los brazos.
En general la piel de todo el cuerpo necesita protección e hidratación para mantenerse joven y no se puede prescindir de las cremas hidratantes que cumplen esa función. No obstante, éstas serán diferentes para la piel del cuerpo y la del rostro puesto que estas dos zonas presentan características diferentes. La dermis o la segunda capa de la piel es mucho más gruesa en el cuerpo que en la cara por eso a veces los efectos de la edad se concentran más en el rostro, lo que no quiere decir que el cuerpo no los sufra. La primera capa sin embargo, la epidermis, es similar en todas las zonas del cuerpo salvo en las que sufren roces como las palmas de las manos y los pies.
Por otro lado, la superficie corporal no presenta tantas glándulas sebáceas como el rostro y en algunas zonas como los antebrazos, las caderas o los muslos ni siquiera existen por lo que éstas son mucho más frágiles y deben estar más protegidas. Otro factor con el que debe lidiar la piel del cuerpo a diferencia de la del rostro es el roce diario con las prendas de vestir lo que favorece su deshidratación.
En definitiva, no se puede tratar de la misma forma el rostro que, por ejemplo, las caderas, pero sí hay dos reglas que funcionan y benefician a cualquier zona. Todos los médicos lo recomiendan y no es ningún secreto: ejercicio y alimentación equilibrada.



