Pese a que el frío parezca haber llegado de repente, no falta mucho para el verano. Antes de lo previsto el sol estará fuera y con el llegará el buen tiempo y la playa, pero también el bikini… El temor que provocan prendas como esta es el incentivo para poner en práctica, con antelación suficiente, dietas equilibradas para adelgazar y otras muchas medidas para perder peso.
Lo primero que hay que hacer para conseguir quitarse de encima unos kilos de más es ser conscientes de la necesidad de cambiar de hábitos alimenticios; prescindir por un tiempo de aquellos que no aportan ningún valor nutricional como es el caso de los aperitivos salados o los dulces con exceso de azúcar es imprescindible.
También hay que mantener, en la medida de lo posible, una rutina rígida de comidas; el desorden en el fraccionamiento de las mismas puede venir acompañado de un aumento de peso. Lo ideal es comer cinco veces al día para que el cuerpo queme las grasas de manera adecuada, pero ¿qué alimentos?
Para depurar el organismo lo más aconsejable es el consumo de frutas y verduras, preferiblemente en crudo, y la ingestión de un mínimo de dos litros de agua al día. A través de los alimentos el cuerpo adquiere los macronutrientes necesarios y por eso no se debe prescindir de ninguno en particular. Lo más importante es fraccionar bien los alimentos y controlar la ingesta de los mismos en relación con el gasto energético; ¿pero cómo se hace esto?
Para contestar esta pregunta se hace imprescindible contactar con un nutricionista. Los consejos de los mismos y el establecimiento de una dieta controlada ayuda a que perder peso no suponga ningún riesgo.
El ejercicio también es fundamental; algunos se decantan por horas de deporte y otros por la gimnasia pasiva. Cualquiera de estos métodos es compatible con una dieta equilibrada y ésta además nos reportará otros muchos beneficios al margen de la báscula.


